9. Exfoliantes

Exfoliar la piel sirve para eliminar las células muertas de la superficie, destapar los poros, y estimular la renovación celular. Esto mejora la textura, previene el acné, y permite que tus cremas y sueros penetren y actúen de manera más efectiva

Existen dos tipos de exfoliantes: los mecánicos (en forma de gránulos) y los químicos.  La exfoliación química es preferida por los dermatólogos porque es más precisa, segura y fácil de adaptar a necesidades específicas.

Los activos más usados son los alfahidroxiácidos (AHA) como el ácido glicólico o láctico (ideales para manchas y antienvejecimiento) y los betahidroxiácidos (BHA) como el ácido salicílico, excelente para pieles grasas o con tendencia acnéica gracias a su capacidad de penetrar en el poro.

Protección solar: El uso de protector solar es obligatorio, ya que la renovación celular deja la piel más sensible al sol

Un buen exfoliante indica claramente el porcentaje de su activo (por ejemplo, entre un 5% y 10% para ácidos) y mantiene un pH cuidadosamente equilibrado—por lo general, ácido pero compatible con la piel—para garantizar su eficacia sin causar quemaduras o ardor.

Las formulaciones de exfoliantes contienen con agentes hidratantes, antioxidantes o calmantes (como la niacinamida o el ácido hialurónico) para minimizar cualquier efecto secundario, como la sequedad o la inflamación.

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